¿Comunicamos siempre lo mismo?

¿Comunicamos siempre lo mismo?

¿Quién no ha tenido una pecera? ¿Quién no observado como el paso de los días hace que el pez deje de verse nítidamente? El agua se vuelve turbia y es el preludio de la necesidad de cambiar el agua y limpiar el recipiente.

En ocasiones tengo oportunidad de imaginar la sensación de trabajar y convivir en organizaciones sin apenas intercambio de contenidos, ideas, conceptos y ejecutando rutinas monótonas que ahogan la creatividad, la iniciativa, la motivación. Normalmente son entornos de trabajo encapsulados de manera real o virtual, donde la relación entre personas es muy reducida o casi nula.

En el mundo de las asesorías y despachos profesionales que me muevo yo vinculo esta imagen a ese formato de despacho pequeño con pocos empleados o aquel departamento unipersonal que desarrolla su actividad ajustada a procedimientos repetitivos y monótonos.

Este escenario conduce a un efecto colateral nada deseable y es la del empobrecimiento  del lenguaje. Cuando un individuo trabaja en una “pecera” el conjunto de vocablos que se utilizan es finito con tendencia a empobrecerse.

Fernando Lázaro Carreter filólogo español llego a considerar que el paquete común de comunicación podría ser de 300 palabras y que gente que lea puede llegar a ampliar este paquete hasta las mil palabras. Para tomar una referencia en el Quijote se utilizan 8.000 palabras distintas.

Utilizar un paquete básico y reducido de palabras tendrá un efecto similar al de la pecera que no cambia el agua en muchos días ya que el destinatario de nuestro mensaje verbal y los conceptos asociados dejan de sorprender, parecen repetitivos y no brillan en medio de una monotonía irrelevante. Mi teoría es que mejorar nuestro lenguaje y la resultante en la arquitectura de nuevos mensajes nos hace mejores comunicativamente. Mejorar en comunicación es sin duda mejorar en relaciones, en liderazgo, en productividad, en emociones,..

Cuando de ti depende un equipo de personas, una cartera de clientes, una responsabilidad en el contenido del mensaje no cabe duda que mejorar el paquete de comunicación verbal y conceptual es la mejor de las recomendaciones.

¿Qué hacer para mejorar en esta dimensión comunicativa?

Sin duda la más evidente es la de leer, leer libros, artículos, ensayos,… y hoy en día navegar por internet, por la redes sociales, puede llegar a ser el principal ejercicio para esta gimnasia que nos dé músculo comunicativo. De hecho este nuevo mundo digital nos ha conducido a un nuevo panorama escrito y leído que hace 15 años no era tan activo.

También es una buena manera de incrementar el paquete comunicativo participar en conferencias, fórums, tertulias,… donde la diversidad de ponentes suman al mensaje objeto unas formas verbales que aportaran conocimiento y valor.

Otra manera es crear contenidos escritos, es decir, escribir artículos, presentaciones, comunicados,… con ello nos exigimos pensar y gestionar conceptos que deberán ser dibujados con palabras.

Con todo ello pretendo dar respuesta a un escenario de monotonía cuando se junta el mismo conjunto de contactos con un mismo conjunto de palabras. Probablemente cambiar el conjunto de personas sea difícil lo que no es tan difícil es cambiar el conjunto de palabras utilizadas para comunicarnos. Con lo segundo como mínimo sorprenderemos y seremos atendidos ni que sea por la novedad del mensaje o de la forma del mensaje.

Cuando estamos en una pequeña organización con los mismos colaboradores, clientes,… y siempre nos decimos lo mismo y de la misma manera el mensaje seguro que queda silenciado por la monotonía de saber que siempre oímos lo mismo.

Ganarse la vida hablando, transmitiendo conceptos, estimulando a la acción, requiere disponer las mejores herramientas y usarlas eficientemente. El lenguaje es la respuesta, el paquete de palabras utilizadas y la estructuración de conceptos vital para sorprender y ser escuchados como pretendemos.

Tener ideas y querer comunicarlas va asociado a como comunicamos y eso es el equivalente a la gestión que hacemos en el cambio de agua en nuestra pecera intelectual u organizacional.

Mucha suerte y muchos aciertos.

Y como curiosidad para este texto se han utilizado 653 palabras de las cuales 323 son distintas.

Ignasi Vidal Diez

Responsable de Canal y Desarrollo de Negocio

SAGE Despachos Profesionales

Comprometido con los que asesoran

 
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