Formación y el Arte de la Ventaja

Formación y el Arte de la Ventaja

Esta semana he podido comprobar los efectos que provoca en la organización la falta de formación de los componentes de la misma. He podido apreciar como la falta del conocimiento imprescindible y adecuado hace que una importante inversión no tenga el retorno esperado en productividad y en oportunidades de negocio, realmente triste.
 
Toda mi vida he tenido una cierta fascinación por la cultura oriental y la estética japonesa. Una expresión de ello han sido las artes marciales. El Tai Chi como madre de todas ellas y el Aikido como un expresión moderna de defensa personal me han acompañado en etapas de mi vida.
 
Recuerdo mis primeros tiempos de aprendizaje de las rutinas del Tai Chi. Eran clases estresantes donde era imposible dominar la precisión de los movimientos del cuerpo, donde seguir los movimientos del grupo se traducía en tensión y esfuerzo físico exterior.
 
Con los meses aprendí las rutinas, los movimientos, la precisión de la posición de los pies, piernas, brazos, espalda,… era el inicio de gozar de una coreografía más o menos armónica.

Los años de practica me permitieron trabajar “mi interior” gracias a que los movimientos fluían de manera natural dándome la posibilidad a centrarme en los “masajes interiores” del abdomen, de la columna vertebral, de las líneas de energía,… Mi Tai Chi dejaba de ser solo una tabla gimnástica para ser una meditación en movimiento.
 
Anteriormente al Tai Chi había practicado Aikido que es un arte marcial japonés que está basado en la no-resistencia, que no quiere decir pasividad, ni dejar hacer al adversario, si no utilizar su impulso desviándolo en el sentido del ataque en su propio perjuicio para provocar un desequilibrio, y derribarlo con técnicas de proyección, o controlarlo e inmovilizarlo.
 
Los inicios fueron también de stress por intentar aprender todo lo que se ocultaba en unas técnicas tan refinadas. El aprendizaje era repetir y repetir las técnicas de tal manera que cuando fueran necesarias aplicarlas fluyeran sin ser pensadas. De continuar podría haber llegado a hacer…
Comparto estas experiencias personales para ilustrar el concepto asociado a la formación de técnicas, disciplinas,… y que es el FLUIR del conocimiento. Lo visto en el video solo es posible cuando fluye el conocimiento.
 
En mi experiencia de esta semana los usuarios de un nuevo software se habian quedado solo con el conocimiento básico y estaban en la fase del nerviosismo de seguir las pocas instrucciones que tenían y no comprendiendo la necesidad de seguir invirtiendo tiempo, ilusión, esperanza,… y alcanzar por fin el uso de la herramienta de manera fluida que es el objetivo final. Lo que vale la pena no es empezar sino terminar.
 
Llevar al límite nuestra formación hasta que el conocimiento adquirido fluya de manera natural y espontánea nos permitirá añadir al uso de lo aprendido la creatividad de nuevas utilidades, prestaciones que lleguen a manifestarse como ventajas competitivas e incomparables.
 
Invertir en formación es la clave de la producción en los negocios, es el conocimiento el que sitúa el desempeño en niveles distintos e incomparables y al final de todo en retornos productivos sorprendentes.
 
Decir que no tenemos tiempo para formarnos completa y continuamente es empobrecerse en un mundo que evoluciona rápidamente, que espera más y más de cada uno de nosotros.
 
Los guerreros samuráis en el uso de la espada (katana) hablaban del Arte de la Ventaja. Un samurái cuando utilizaba su katana no pensaba que hacer simplemente fluía la acción desde el conocimiento y la experiencia dando una ventaja sobre otro guerrero que tal vez tenia que controlar sus emociones, aplicar sus técnicas,…
 
Todavía hoy en el Japón actual el Arte de la Ventaja es aplicable al mundo de la política y la economía (“El arte japonés de la guerra” editorial EDAF)
 
Estimular una organización orientada a llevar al limite las herramientas (informáticas, comunicaciones, Internet  redes sociales…) procedimientos (leyes, marketing, calidad,..) técnicas (comunicación, trabajo en grupo, empatía, liderazgo,…) debe ser un fin en si mismo.

Entiendo, no obstante, que llevadas las cosas hasta este punto la formación sea equiparable a una actitud vital personal y de organización, pero es que no lo entiendo de otra manera, quizás sea lo aprendido y gozado con las artes marciales.

Mi reconocimiento a todos aquellos que de la formación permanente y de la formación como profesión han hecho un estilo de vida.
 
Mucha suerte, muchos éxitos y mucha formación.

 

Ignasi Vidal Diez

Responsable de Canal y Desarrollo de Negocio en SAGE Despachos Profesionales
Comprometido con los Despachos Profesionales
Soluciones para Despachos Profesionales
 

Acerca de Ignasi Vidal Diez