Los 10 valores que nos enseño la crisis

Los 10 valores que nos enseño la crisis

El Blog de SAGE España (http://blog.sage.es) ha tenido a bien publicar el post que publico a continuación.

Espero que sea provechoso.

 

Cuando en el 2.008 ya teníamos claro que estábamos inmersos en una auténtica crisis económica aparecían las dudas relativas a la duración e intensidad de la misma así como cuáles deberían ser los comportamientos a adoptar.

La anterior crisis había sucedido hacia 15 años y era difícil encontrar similitudes que nos aportaran soluciones por correlación en la navegación de la nueva crisis, ¿Por qué?

Primero porque después de quince años las organizaciones, en un porcentaje muy elevado, tenían una nueva generación de directivos, quizás más preparados académicamente (masters, internacionalización,…) pero neófitos en la gestión de crisis, neófitos en la navegación con aguas turbulentas, neófitos en la incertidumbre de las proyecciones económicas. Esta generación se encontraba ante el reto de “doctorarse” en un escenario hasta ahora no contemplado.

Segundo, después de quince años los escenarios sociales, culturales y tecnológicos habían cambiado radicalmente y ello, sin duda alguna, condicionaba cualquier similitud. Mientras que en 1.993 no había telefónica móvil, usábamos Windows 3.1, las comunicaciones eran con módems analógicos, el software empresarial era solo para la ayuda de la administracion y solo para entornos departamentales, el hardware de sobremesa, internet como lo entendemos ahora no existía,… en el 2.008 aparecen los primeros smartphone, las comunicaciones lo son por ADSL o por 3G, el software empresarial incorpora capas de gestión y de ayuda a la dirección funcional, las comunicaciones acercan una globalidad entendida digitalmente, aparecen las redes sociales, internet pasa a influir en el mundo ya no solo económico sino social, educativo, tecnológico, cultural, apareciendo una nueva generación digital que obliga a entender las cosas de otra manera e invitando al resto de humanos a convertirse en digitales adoptados. En conclusión en estos 15 años sucedieron muchas cosas que constataban una velocidad de cambio incrementada  exponencialmente, con ciclos de producto cada más reducidos y con tiempos de adopción casi instantáneos.

Está siendo una crisis con una intensidad y duración de dimensiones no reconocidas anteriormente, en escenarios económicos, sociales y tecnológicos cambiantes e inéditos y con el componente de las personas intentando adaptarse a una situación absolutamente sorpresiva y con muchísimos daños colaterales que condicionaran el futuro global. Más todavía, creo firmemente que el fin de la crisis no existirá como retorno a los años “felices” sino como inicio a un nuevo orden económico, social,… Creo que la crisis sumada a “todo lo digital” está fraguando un nuevo modelo en todos los órdenes.

Dirigentes, estrategas, consultores,… tienen complicado su papel de visionarios de futuro puesto que nos adentramos en escenarios totalmente nuevos y en ocasiones incompresibles con los parámetros de conocimiento tradicionales. Es por ello, que frente a estas incertidumbres de futuro uno no tiene por más que recurrir a la creencia en las personas y sus valores individuales, sociales y profesionales.

De hecho son estos valores que como condiciones necesarias y no suficientes nos están permitiendo navegar en este nuevo contexto y que seguirán siendo determinantes en el futuro.

Si los tuviera que enumerar serian:

 

AGILIDAD

Este es el valor que más me seduce puesto que es el asociado al instinto de supervivencia y superación. Cuando nuestro entorno cambia, la velocidad en detectar el cambio, interpretarlo y actuar puede ser la diferencia entre “vivir” o “morir”. Darwin de alguna manera lo postula diciendo que la supervivencia de las especias está en su capacidad de adaptación. En este periodo de crisis quien creyó de manera pasiva que solo era un socavón en la velocidad normal de crucero seguro que fue víctima de su temeridad. Vivir la crisis con un sentimiento de cambio, de evolución, de interpretación continua es el mejor seguro para la continuidad del viaje.

En el futuro este valor no dejara de tener su relevancia ya que en el futuro la palabra estabilidad no existirá y la revisión continua deberá ser permanente. Las organizaciones y las personas ágiles en adoptar los nuevos parámetros que vayan surgiendo serán los que marcaran el ritmo de las tendencias económicas, sociales, tecnológicas, culturales,… y será ello lo que proporciono ventajas competitivas determinantes.

 

FORTALEZA

Hablaría de fortaleza en el sentido de capacidad o cualidad de afrontar grandes retos. Las organizaciones igual que los individuos deben tener y procurar la energía necesaria para soportar las adversidades y afrontar los desafíos que la cotidianidad nos presenta. La fortaleza se practica, se entrena, se atesora y finalmente se recurre a ella como si de un capital se tratara.

La fortaleza financiera, emocional, creativa, humana,… es lo que marca músculo entre organizaciones e individuos y en el futuro la fortaleza practicada será un gran impulso en el nuevo orden. Pero cuidado con cultivar la fuerza bruta estoy pensando en una fuerza elástica, ágil, fibrosa acorde a los nuevos requerimientos.

 

LABORIOSIDAD

En estos momentos las organizaciones e individuos que perviven han tenido que recuperar un valor que tengo la sensación se había olvidado un poco y es el trabajo, el trabajo duro, el trabajo intenso, el trabajo de una hora más que mi “competidor”.

La cantidad también ha tomado su importancia y es el esfuerzo cuantitativo, reiterativo, constante que debe integrarse en la cultura y modo de hacer de estos momentos y por supuesto de los futuros.

La competitividad en el futuro también estará asociada al trabajo que será el comodín que cualquier persona u organización tendrá entre sus manos para llegar al objetivo cuando no lo consigue con otros atributos.

 

PRODUCTIVIDAD

Producir más productos o servicios con menos recursos (estructurales, financieros, humanos,…) es un objetivo en sí mismo. La época de la que venimos la abundancia muchas veces enmascaraba este atributo no tomando la atención que es necesaria.

Invertir en este atributo es tomar ventaja con quien nos medimos cada día, revisar procesos, desempeños, estructuras,… para poder presentar resultados optimizados de la  producción es algo que nos ha obligando esta crisis y que en el futuro debe permanecer como parte del ADN del nuevo agente económico, tecnológico, social,…

 

COLABORACION

Uno de los rasgos que más me sorprende observar en las organizaciones e individuos en la gestión exitosa de la crisis y los resultados obtenidos es en la capacidad de colaboración. Abrir mentalidades, discursos, actitudes,… en búsqueda de la colaboración aporta grandes resultados tanto en el corto como largo plazo.

Aquellos que fueron o practicaron la autarquía económica o el autismo funcional hoy seguro que ya no lo pueden contar. Se impone un modelo donde la comunicación fluye en bien de quien la quiera utilizar y el secreto no radica en conocer sino en saber aplicar.

Más que nunca los movimientos transversales de conocimiento, la capacidad de reciprocidad en la experiencia, será determinante en el crecimiento y pervivencia del próximo modelo de organización y de individuo.

 

INTELIGENCIA

Vista como la capacidad de entender, asimilar, elaborar información y utilizarla para resolver problemas, la inteligencia nos conduce por un camino con sentido. Quedan atrás que las dinámicas de las organizaciones y de los individuos lo sean por la facilidad del progreso. Desde ahora y para siempre, aplicar una visión y un sentido inteligente a todas las acciones será absolutamente imprescindible y sinónimo de estrategia. La evaluación de las variables que nos acompañan para el bien de la ejecución será muestra que hemos entendido que las cosas siempre suceden por algo y es la inteligencia la que nos ayuda a comprenderlas, ordenarlas y utilizarlas en bien del progreso.

Ejecutar este valor significa reconocer que las cosas no suceden porque si y que nuestra voluntad algo tiene que decir en la evolución y sus consecuencias marcaran la talla de este valor.

 

OPTIMISMO

Es un valor, es una actitud, es un querer gestionar lo que nos rodea y hacia dónde vamos  como un facilitador a la acción, a la comunicación, al entendimiento,… La contrariedad, la adversidad, nunca deben ser una excusa para el pesimismo que para lo único que servirá será para nublar los valores fundamentales de la acción.

Este es un valor trascendental puesto que su aplicación es contagiosa y es desde la actitud personal que la organización toma una dimensión proactiva, positiva, relevante hacia las circunstancias que le envuelven e interactúa. Crear un clima de positividad es crear una llamada a la acción, a la confianza, a la seguridad que incidirá en la conciencia social de la organización y por correspondencia a la conciencia individual de quienes la componen.

 

CREATIVIDAD

Producir algo de la nada, esta es la definición de crear y en sí mismo esconde un valor de enorme dimensión. Cuántas veces hemos oído que “mismas acciones dan mismos resultados” y cuantas veces nos quejamos de los resultados cuando la respuesta está en la aplicación lógica de la modificación de las acciones.

Crear productos, soluciones, argumentos, protocolos, necesidades,… son un reto imprescindible en un mundo competitivo y conectado como nunca lo había estado hasta ahora. Superar el inmovilismo, la repetición, la monotonía, el siempre se ha hecho así,… nos conduce a dinámicas que nuestro entorno agradece con el crecimiento. Es incorporar en nuestro día el inconformismo que siempre podemos actuar más y mejor recurriendo a conocimiento no aplicado.

La organización y los individuos que hayan incorporado en su ADN evolutivo el valor creatividad y le concedan la dimensión requerida tendrán sin lugar a dudas un sitio en el futuro.

 

TALENTO

Una de las características más significativas de esta última década ha sido el incremento del capital conocimiento. Como las nuevas generaciones incorporan el talento que correctamente orientado debería provocar cambios a la mejora continua y al revulsivo interno. Las organizaciones y los individuos deben priorizar la gestión del conocimiento como la plataforma a otras dimensiones de relación, de negocio, de resultados.

Ahora bien aumentar el talento no es tan solo el desarrollo formativo es también la incorporación personas y métodos que faciliten y estimulen una regeneración absolutamente imprescindible en la competitividad actual y futura.

Potenciar el talento es abonar la supervivencia y el crecimiento, no prestarle atención es viciar un ambiente que ahogara cualquier intento de progreso. Reivindico el talento como auto provocación en la evolución de las organizaciones y de los individuos.

 

GLOBAL

El mundo en general y nuestro mundo en particular se han hecho pequeños y debemos incorporar este axioma en nuestra cotidianidad profesional, social, cultural,…

Si nos dirigimos al mundo tenemos que seleccionar a quien, porque y para que nos dirigimos. Si es el mundo el que se dirige a nosotros deberemos ser atractivos, relevantes e importantes para mantener el canal de comunicación. Tanto en una dirección como en otra se trata de ser conscientes que existen nuevos canales de comunicación que aportan flujos de información, relación, beneficios hasta ahora inimaginables.

Pensar en global es gestionar el nuevo escenario de las relaciones, no hacerlo es quedarse en el rincón del olvido.

 

Comenzaba mi artículo hablando de la intensidad y duración de la crisis en la que estamos inmersos y que entre otros aspectos ha generado daños colaterales en forma de profesionales y organizaciones que a pesar de sus valores e intenciones por cuestiones de acierto o de mala suerte han sucumbido en este escenario. Para todos estos y para los que tenemos la posibilidad de seguir pedaleando nos une que si hasta ahora hemos sido agiles, fuertes, laboriosos, productivos, colaborativos, inteligentes, optimistas, creativos, talentosos y globales poseemos el futuro en nuestras manos ya que habremos aprendido y superado lo que una maldita crisis nos enseñó.

Mucha suerte y muchos aciertos.

 

 

Ignasi Vidal Diez

Responsable de Canal y Desarrollo de Negocio

SAGE Despachos Profesionales

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